Digamos que cada uno es un héroe.

Según lo que leo de mi tweedeck en la tarde del día que se va, Dolors  Reig estuvo en  Buenos Aires conversando con otros especialistas sobre Educación y Tecnologías. Entres otras  visiones  muy interesantes postuló que “las tic nos aumentan, pueden  convertirnos en superhéroes o villanos”. Supongo que lo estaría diciendo en cómo podemos apropiarnos de la tecnología al modo de la antigua espada mágica para accionar en nuestras vidas: si para salvarnos o salvar al otro; para  tener ciertos actos de arrojos, de generosidad  o de vileza y egoísmos.

En otro sentido, y  mucho más en los márgenes ( el mío, no se me malinterprete), hace dos días pensaba en el ámbito de TRAL que  quienes estamos en el taller podemos también asumirnos en  un periplo, uno especial, el del héroe que  todos podemos ser. Y de aquí la razón de la entrada, porque estamos conectando un uso simbólico  por ficcional con un  rasgo plenamente real de lo que estamos viviendo. Quiero conectar cómo estoy aprendiendo a verme como esa aprendiz eterna que sé que soy con la heroína ( o héroe) que todos podemos ser, sin ánimo de presumir. Seguramente ni Carl Jung, Joseph Campbell o Chris Vogler imaginaron que el patrón narrativo de las primegenias narraciones hoy alguien como uno estaría dándole uso en relación con esta experiencia de   estar en  las aguas de  la web o si se me permite, la virtualidad.

Digamos que juntos estamos haciendo un viaje. Digamos que es preciso atravesar 12 estadios para volver re-nacidos o resucitados como he mencionado en otros lugares  interespaciales.

Hoy me visualizo  y los veo en las siguiente siete fases:

1. El mundo ordinario. Es el mundo habitual, nuestras normalidades, los ambientes que frecuentamos. Lo  que somos antes de comenzar. En algunos casos las tecnologías, las aulas, los colegas, los estudios que vinimos gestionando, los currículos, los diagnósticos, las planificaciones. Hasta la polaridad entre lo deseable y lo dado, que tironea ocasionando insatisfacción, deseos de búsquedas y encuentros pero también de quietud y confort.

2. La llamada a la aventura. Se nos presentó un desafío: empezar a integrarnos, tener la experiencia de “estudiar”, “aprender”, “hacer algo en la web” con otros colegas.

3. El rechazo  de la llamada: Principalmente por miedo a no llegar a la meta, por temor a no alcanzar el final que se propone, creímos que  ser parte de TRAL sería abandonar a mitad de camino, tuvimos inseguridades, incertezas, temores.

4. El encuentro con el mentor. Todos tenemos siempre alguien a quien agradecer. Todos tenemos un compañero, o una voz, una sola que fue lo suficientemente valiosa para alentarnos a no desistir, a cumplir con las etapas. (Yo tengo el mío, cuando llegue al final, haré mi público reconocimiento). A veces sucede que no sabemos del verdadero peso de las  palabras, pero que ellas logran cambiar la quietud por el movimiento , es verdad.

5. El cruce del umbral:  Cuando se abandona el mundo ordinario, se reconocen nuevos valores, otros escenarios, otras emociones, nuevos aprendizajes cuando ya uno empezó a ingresar al sentido de TRAL. Cuando un tralerista consigue alcanzar su primer nivel, sabe que no hay retorno. Y menos, cuando tiene un blog, y al menos, un interlocutor, remoto y desconocido que lo instaura con su lectura.

6. Las pruebas, los aliados y enemigos:  Enfrentarse a la prueba de saberse en la capacidad de ser un nodo que se dinamiza en otros,  vencer al principal enemigo que la urgencia del día a día, el tiempo, tan medible y tan escaso, la sobreabundancia, los silencios,  lo incierto: brumas. Todo supone y exige de aliados. Es el famoso acompañamiento situado. Porque en esto no se puede estar solo. Se es un héroe acá con otros. Por un lado; las condiciones de la experiencia tralera que indica que cada uno asume su viaje según sus propios tiempos y según la génesis de cada uno;  que  existen múltiples formas de acceder a lo que entre todos gestamos, que es abierto, multimodal y de libre y entera disposición para el abordaje, son suficientes aliados de los héroes que empezamos a ser.

7. Acercamiento a la cueva interior.  El héroe y sus nuevos aliados , los círculos de la comunidad, los oyentes de los blogs, los participantes de las sesiones en línea, empiezan a sentirse reconocidos unos en otros, estrechamos nuestros lazos y nos preparamos para un gran desafío.

Las  instancias que siguen son promesa. Las que vendrán las relataré cuando las atraviese.

Creo que juntos estamos por acá y cada uno va haciendo suyo un camino, un periplo surcado de un sinfín de variantes.

Si acá somos héroes, como lo somos en la vida, es porque  podemos comunicarnos, aprender  y participar  (con) otros desde la esencia de cada uno. Que acá, por lo que parece es de generosidad.

Amén.

¿Y ustedes, cómo lo llevan al periplo, héroes de su historia TRAL? ¿Cuál su etapa AT y DT?