Domingo Benigno: antídoto a la soledad.

Días pasados había hecho referencia a los experimentos. Y es ahora el momento en el cual me propongo escribir sobre ellos. Esos que surgen cuando alguien tiene ganas de reemplazar alguna carencia. O cuando uno se anima a lo diferente. O cuando impulsivo y desordenado sale al exterior, dispuesto a encontrarse. Encontrar al otro. Para luego encontrarse a sí mismo. (Elija usted mismo)

Se me ocurre que para que haya un experimento debe haber una hipótesis, un laboratorio y un buscador. O, por el contrario, puede no haber una intención manifiesta o consciente, ni espacio prefijado y ni elementos premeditados y, súbitamente, sin quererlo, sin buscarlo,  uno hace un descubrimiento. Con mi computadora defectuosa, el sábado extrañamos la sincrónica de sábado de Tejiendo Redes de Aprendizajes…(estoy en una difícil conviencia, sin espacio en el disco y sin micrófono, averías de mis navegaciones) En fin. Decir algo en la comunidad nunca es un sonido perdido. Siempre hay alguien a la espera o en la escucha… Allí estaban +NancyMorales, +lulabej Rmn y +Alejandra Cippitelli : pensamos  que habría que juntarnos. +Elisabeth Correa, también pensó que valía la propuesta. A nuestro modo, con lo que contábamos, quiénes quisieran. Libertad. Disponibilidad. Voluntad. (condimentos de toda saludable iniciativa)

Llegó el domingo, un desayuno de sonrisas. Nos juntamos gente de naturaleza de domingo, los de otaku. El que se levanta temprano, se va al barcito y dialoga. O tiene ganas de ser en el todo.

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Ahora mis conclusiones.

1. one. Uno mismo. Si nos definimos con el otro, no podemos dejar de estar con el otro. Una comunidad nos define, nos proyecta como un foco a nuestras espaldas… La gracia es no volver a transitar los mismos caminos, ni volver sobre nuestros pasos o por las huellas marcadas. La gracia está en la generosa presencia del que anima, del que sabe escuchar y puede dar una mano para encontrar un Norte -o un Sur, me gusta más 😉 -. Quiero pensar que la persona verdaderamente involucrada en la red que aprende, quiere compensarse a sí misma, quererse, sentir que el tiempo invertido generará sus frutos. Que si bien hoy no sabe bien qué, hay promesa de que lo que haga más adelante será extraordinariamente  bueno.

2. dois. Uno más otro. Yo no creo en las diferencias. Creo en las constituciones especiales. Creo en que cada experiencia, saber, voluntad es única. Creo que si empezamos a ser sharistas no debemos olvidar que cada uno siempre algo aporta, que acá todos somos iguales en tanto deseamos, pergeñamos, andamos en las búsquedas, queremos  tralear. Pienso que del encuentro con el otro uno puede verse a sí mismo:  responderse quién es, qué quiere, cómo lo quiere, por qué, hasta dónde. Y con quiénes. Es que son tiempos de mesas compartidas, con gente de boca, oído y corazón abiertos. Juntos, aunque suene cursi, sí vamos a la felicidad.

3. trois. El que no habla ni escucha. El tú. Si alguna vez, cayera en la presunción de que estoy lejana, deseo que haya  un rescatista…

Los proyectos mueven el mundo. Las diminutas ideas que alguna vez le dijimos al pasar  a un buen escuchador, más un tiempo y un compromiso en esta nueva etapa de buenas razones nos harán sonreir. Ya lo verán.  Que no decaiga. ¿Cómo lo ven?

 

Agrego: en mi entrada anterior pueden ver los resultados de la encuesta de algunos que están en tral…

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