Volver, con la frente encendida.

Hay invitaciones que son irresistibles, que nos dejan tecleando y nos movilizan en un punto tan interior que lo sabemos sincero.

De nuevo por aquí, declaro la revitalización de este espacio para brindarme, darme y reconocerme a mí misma en la palabra, descubrir nuevos aprendizajes, verme haciendo, construyendo puentes, expandiéndome en los hermanos de la vida.

Tejer redes de aprendizajes en línea ha sido en la primera etapa una suma de acciones permanentes, intensa y que me ha dejado por la mitad. Junté en el camino a dos buenos amigos, los que aquí nombro: Lorelí  y Arnaldo (pueden acceder al cierre de su primer ciclo en esta jugosísima entrada de mi amiga y en ese trabajo del caballero de la buena palabra). Imaginarlos plasmados para siempre en sus blogs es volver a enamorarnos de un ciclo de diálogos expandidos, de oportunidades de encuentros, de charlas latentes, de espejos diáfanos, ufanos, humanos. No puedo dejar de mencionar al resto de mis habitués: Sergio, Liliana, Nilda, Francisco: mi primera cosecha. En algunos casos ese gusto, esa vocación por acercarme a sentirlos en su ánimo, en las inquietudes. Muchas veces en el reconocimiento de ese otro. Sin lugar a dudas, quiero ahora sembrar con renovadas expectativas.

En una de las instancias TRAL ofrecí un concepto que algunos les gusta: la idea de un viaje, la aventura y la composición personal de un héroe en este recorrido que nos propone este particular MOOC abierto. En ese primer  viaje pensé en las etapas iniciales del periplo. Ahora me queda la vuelta: pensar en todos los elementos, completar la incompletez, ese sentimiento que como buenos humanos andamos siendo a diario.

Qué aprendo me decía, por qué sigo eligiendo aprender en línea. Puedo responder que aprendo a pensar y decir. No busco un acercamiento disciplinar, “contenidista”: me ofrezco al acercamiento humano, quizá ver el revés de la trama, ver el sentido del otro lado, de qué nos pasa cuando estamos sentado frente a una pantalla. Mi elección es mirarnos como seres aprendientes, que si bien desarrollamos -en muchos casos- una profesión luminosamente generosa no dejamos nunca de ser los incesantes exploradores, los dobles de riesgos / el simple  del vivir. 

No sé bien qué me espera, ahora como parte del equipo facilitador diré que quiero caminar otro tramo del camino. Si deseo hacer votos, voto por  la continuación de una narrativa digital perpetuada para colectar los fragmentos que vamos siendo cuando aprendemos conectados.

Dios los bendiga en buenos momentos y mejores prácticas.

Natacha.